A título de más de uno. Jacques Derrida


Este post es un comentario a la obra de Jean Luc Nancy sobre Jacques Derrida titulada A título de más de uno. Jacques Derrida, y publicada en Madrid por la editorial Trotta en 2015

Estructura de la obra de Jean Luc Nancy

La risa de Derrida y la liberación de la filosofía

“Sin embargo a él [Derrida], siempre, a él retratado aquí tan seriamente, siempre le ha gustado la risa inextinguible, aquella en la que todo saber se libera, toda espera queda decepcionada, toda intención olvidada. Risa en la que el saber se desata, se desguarnece y se deposita. ¿Qué habrá introducido él en la filosofía sino una liberación de su saber y de su amor por el saber?” (p.23)

La filosofía está encorsetada. La tradición la mantiene encarcelada. La filosofía sin libertad deja de ser filosofía. El pensar es y será siempre plural. Derrida rompe las cadenas, las ataduras, las imposiciones de qué pensar. Apuesta por la libertad y la interpretación personal y plural.

Ni escepticismo ni misticismo

Derrida no es un escéptico, ni un cínico ni un místico, sino El hombre que ríe (obra de Víctor Hugo que cita Nancy), el de la filosofía quizás (p.24)

El escepticismo del relativista vago es inadmisible. Y el éxtasis religioso no toca para pensar. Somos nietzscheanos, y para nosotros y nuestro pensar no hay dios, dios nunca lo hubo, hemos matado a Dios como diría Zaratustra y el argumento de dios ya no puntúa. Es como emplear un comodín que lo justifica todo.

La tradición filosófica entendida en un sentido amplio es una ayuda a la escritura propia. Nada más y nada menos que eso. Pero cuidado, que todo puede escribirse, que el papel lo aguanta todo, pero (casi) todo es nada. Buscamos ayuda para nuestro texto como quien busca una aguja en un pajar (asociación o conexión que me viene: El guardián entre el centeno, de Salinger)

La praxis de la deconstrucción

Ejemplos de deconstrucción: Cada texto de Derrida es un ejemplo de deconstrucción. Obras de deconstrucción, praxis deconstructivas, aquí y ahora. El referente de la deconstrucción derridiana es un texto (un libro de Genet, un libro de Hegel, un poema de Celan, una pintura…).

Leamos algunos textos que ya analizó Derrida. Recuerda que lo que importa es la actitud deconstructora ante el texto, más que el autor, lo que el texto da como germen a la escritura derridiana sobre un asunto de interés para el hombre. Derrida no pierde el tiempo, no trata asuntos para dislocarlos si no hay tras esa lectura un aspecto valioso para el pensar humano.
Acudiremos para realizar esta tarea tanto al texto derridiano como al texto germen de su escritura.

La soledad del pensador

“Él [Derrida] siempre se mantuvo soledoso, y eso es lo que el retrato trata y retrata: esa gran soledumbre en la que experimentaba aquello que él se negaba a nombrar comunidad o fraternidad, pero que quería llamar amistad, nombrando la soledumbre compartida” (p.27)
Esto es, la soledad del pensador, con sus amigos entre otros textos, o pensando en solitario en otro lugar, escribiendo.

Algunos textos de Derrida son comentarios de autores menos conocidos y textos menores

Por ejemplo, en Políticas de la amistad Derrida lee a C. Schmitt, en Glas Derrida lee a Hegel y a Genet, en La Bestia y el soberano Derrida lee a Nietzsche y escribe maravillas.

Digamos que cualquier texto puede ser materia de mi pensar, inspiración de escritor, luz en el túnel. Por esto, Derrida amplía el concepto de tradición, lo disloca, admitiendo en sus fuentes autores menos (re)conocidos y textos menores.

Descentrar la interpretación dogmática

Además descentra la interpretación dogmática de autores, los amplía, los piensa de otra manera, les hace decir otra verdad. Quizá el filósofo más tocado sea Platón que figuradamente acusa a Derrida, en escritura de Nancy, diciéndole “usted me ha tratado de logómano y de denigrador del grafo…” (p.30), pero que también le dice (siempre figuradamente, en palabras de Nancy): “¡Pero si es que es usted igual que yo, Derrida!” (p.30)

Deconstrucción y aporía

La deconstrucción es aporética, nunca disloca un texto para dogmatizarlo, siempre queda abierto. Le reconoce Derrida a Platón, en discurso figurado por Nancy, “usted es quien me ha abierto la vía de la aporía, aquella de la que nunca he salido”.(p.30)
Hemos de volver a pensar el mito de la caverna
Hemos de volver a pensar el mito del carro alado: dos fuerzas, una controla a la otra. La versión oficial es que el cuerpo ha de ser controlado por lo espiritual, la institucionalización de la represión del hombre. Pero porque no la escritura ha de deconstruir lo institucionalizado.