Derrida en la Farmacia de Platón: deconstruyendo un mito

INTRODUCCIÓN

En este breve trabajo sobre Derrida intento exponer el resultado de la comprensión alcanzada de los aspectos esenciales del planteamiento filosófico de Derrida tras una inmersión en torno a sus escritos. Me apetece más elaborar un texto sin índice ni apartados, donde la escritura siga sin pausa, sin cortes… pero entiendo que cierto esquema y orden aparente encerrado en unas cuantas preguntas es más correcto en los entornos académicos . Empezaré el ensayo denunciando en la primera pregunta la ceguera filosófica de todo aquél que margina la escritura. Ese será el trasfondo de mi análisis conjetural del mito de Zeuz y Zamus deconstruido por Derrida en La Farmacia de Platón. En un segundo paso intentaré expresar por escrito qué es eso que llamamos escritura. En tercer lugar descubro el abrelatas de nuestro practicar filosófico, para continuar buscando unas pautas para no malentender el ejercicio filosófico de la deconstrucción. Finalmente, concluiré este trabajo con una reflexión final dónde relaciono la vida de cada cual con el tipo de filosofía que hace.

UNO. Des-marginando a la escritura

¡Qué mal vendió la escritura Zeuz a Zamus! . Fijémonos en este extracto central que refleja el momento de la venta:

“He aquí, oh rey, dijo Zeuz, un conocimiento que tendrá como efecto hacer a los egipcios más instruidos y más capaces de acordarse: la memoria así como la instrucción han hallado su remedio (fármacon). Y el rey replicó…

Y Derrida nos dice “Cortemos aquí al rey…Inmovilicemos la escena” y nos analiza la situación:  La escritura es presentada al rey…como un regalo de valor incierto, y será el rey el que tasará el valor del regalo, aceptándolo si es alto o rechazándolo si es bajo. Como muy bien revienta Derrida la trampa del mito: “El valor de la escritura no será ella misma, la escritura no tendrá valor más que si, y en la medida que, el rey le preste atención” Y añade muy críticamenteDerrida “Dios rey no sabe escribir pero esta ignorancia o esta incapacidad dan testimonio de su soberana independencia. No tiene necesidad de escribir, habla, dice, dicta, y su palabra basta

Ese Dios es un dios pequeño, un falso dios, pues un dios debe escribir con perfección y si entiende la escritura en su perfección no puede sino darle un valor máximo. Pero es un dios que no quiere imitadores, que no quiere que le superen y ve la escritura como peligro, es un dios político que quiere para su polis pan y circo, y no cultura. Además, se observa una crítica a la forma de dar valor a las cosas: éstas tienen un valor solamente apreciable por las personas capaces de entenderlas y utilizarlas. Si el dios del mito no sabe escribir, cómo puede valorar las posibilidades de la escritura; un dios así, igualmente hubiera despreciado entonces cualquier obra maestra de la literatura, que es aquello que puede conseguirse con esta valiosísima “herramienta”. Dios lo sabe todo, no tiene carencias, es perfecto en todo: un dios verdadero aunque no utilizara la escritura por no necesitarla (cosa que estaría por ver) si sabría lo que es y todo su potencial, por lo tanto solo caben cuatro terminaciones posibles de este hilo argumental, que nos llevan a una misma conclusión:

  • Terminación 1: Ese Dios del mito  no es un dios verdadero pues no conoce la escritura, ni su potencial, y la desaconseja. Ergo no es un verdadero Dios, sino un Dios impostor.
  • Terminación 2: Ese Dios del mito conoce el potencial de la escritura y su altísimo valor pero no quiere que esté al servicio de los hombres. Porque es un Dios Perverso, un ser omnipotente y poderoso, que quiere la destrucción, la regresión y la lucha: Un Dios Gore. Que disfruta con el caminar humano por la senda de la perdición. ¿Este Dios es concebible?
  • Terminación 3: Si no pensamos como cristianos en un solo Dios bueno (con el que no casan las dos terminaciones anteriores), sino como griegos sí se admite un Dios Malo o Perverso pues “La idea de que pudiera haber un solo Dios y ninguna diosa no gustaba a los griegos, que eran un pueblo listo, pendenciero y divertido. Pensaban que el cielo estaba gobernado por un linaje divino muy parecido al de cualquier familia humana acaudalada, pero inmortal y todopoderoso; y solían reírse de ellos, al mismo tiempo que les ofrecían sacrificios”.
  • Terminación 4: Es la sugerida por Derrida en el contexto de dioses egipcios. En el texto La Farmacia de Platón, Derrida insinúa una trasposición entre Zamus y  Zeuz a la religión egipcia: siendo Zamus el dios-rey creador Rê (sol) que engendra por el verbo; y Zeuz será el dios engendrado Zot (o dios de la escritura, luna).

La conclusión es esta: no hay razón para marginar y despreciar la escritura. ¡Apoyémosla un poquito más!

Porque ¿cómo se visualiza el peligro que supone la escritura para Zamus?: “La sustitución pone a Zot en lugar de Rê como a la luna en lugar del sol. El dios de la escritura se convierte así en suplente de Rê, añadiéndose a él y reemplazándole en su ausencia y esencial desaparición. Tal es el origen de la luna como suplemento del sol…La escritura como suplemento del habla”. Y nos cuenta Derrida como la leyenda egipcia narra la muerte de Osiris “encerrado con engaños en un cofre a su medida”. La escritura es una técnica muy peligrosa para el engaño. Por eso hay que rechazarla. El habla (Sol, Rê) teme  que la escritura (luna, Zot) que se vende como suplente de la voz acabe por doblar al rey, al padre, al sol y al habla: “no distinguiéndose más que como su representante, su máscara, su repetición, Zot podía con la misma facilidad suplantarle totalmente y apropiarse de todos sus atributos”. Parece que Zamus (voz hablada) percibe que Zot (la escritura) no se contentará con un puesto secundario, pues la voz de Zot es creadora. Por esta razón qué “es al mostrar que el fármacon de la escritura era bueno para la hipomnesis (re-memoración, recolección, consignación) y no para la mneme (memoria viva y conocimiento) como Zamus, en el Fedro, denuncia su poco valor

“El logos es el recurso, hay que volverse a él, y no sólo cuando la fuente solar está presente y puede quemarnos los ojos si los fijamos en ella; hay que volverse también al logos cuando el sol parece ausentarse en su eclipse. Muerto, extinguido u oculto, ese astro resulta más peligroso que nunca

“Zeuz presenta una tejné y un fármacon al rey, padre y dios que habla y ordena con voz soleada. Cuando éste haya hecho oír su sentencia, cuando haya prescrito no prestar atención al fármacon, entonces Zeuz no responderá

¿Por qué no responde Zeuz, no sabe acaso que la mayor potencialidad de la escritura no está en ayudarnos a apuntar cosas para que no se nos olviden? ¿No rezuma en este callar, cierta complicidad con la marginación de la escritura escrita, de lo escrito frente a lo hablado? ¿No será este mito un simulacro para impedir que la escritura como invento revolucione el mundo y los hombres?

Se me ocurre una forma de esquivar el callejón sin salida y tener contentos a creyentes griegos y cristianos, además de dar una explicación más general, válida independientemente de cualquier consideración religiosa sobre dios o los dioses: hacer una analogía y suponer que el Dios Zamus no es tal Dios propio , sino el gobernante de un pueblo, digamos que un dios político: que regido por el cálculo utilitarista y de forma maquiavélica verá que la escritura es un peligro para su posición en la cima del poder, un recurso que hará a los hombres más inteligentes y críticos, y por tanto más difíciles de gobernar. Mejor que permanezcan dormidos en su ignorancia, y que se limiten a la pronunciación de sonidos relativos a partidos de futbol, y programas chabacanos de televisión (en aquellos tiempos diríamos “pan y circo”).

Lo que podemos entresacar en claro de todo esto es que el desprecio de la escritura y su no puesta a disposición de la humanidad por el gobernante o los dioses tiene que ver sobre todo con lo peligroso, que la escritura puede subvertir un gobierno que hace y deshace según la autoridad del máximo gobernante. Y no interesan ciudadanos inteligentes y activos, mejor seguir dándoles otros entretenimientos.

Podríamos también no meternos solo con el dios Zamus, sino que podemos criticar la venta realizada por Zeuz, que quiso vender la escritura aludiendo a los aspectos menos importantes de su producto (con un argumento tan  peregrino como que nos ayudará a hacer una lista de la compra cuando vayamos al híper en el siglo XXI, o cosas similares), poniendo el punto fuerte de la escritura, su principal ventaja, en que nos proporciona una infinita memoria al poderlo apuntar todo y poniendo en bandeja el argumento de Zamus para justificar el desprecio: no, todo lo contrario, lo que facilita la escritura es el olvido, pues al escribir las cosas ya no tenemos que recordarlas, y acabaremos cayendo en una especie de regresión mental, pues muchos hombres con la escritura parecerán eruditos con los folios bajo el brazo (como aquellos que defienden sus causas leyendo lo que le ha escrito para la ocasión el sofista logógrafo) pero en realidad no saben hablar un discurso propio.

¿Qué gran maniobra manipuladora la del mito? Nos pinta un dios o gobernante bueno preocupado por su pueblo, y les protege contra el olvido, pues la escritura hubiera supuesto en ellos la pérdida de la memoria (la hubiera sacado de sus cabezas para ponerla en unos papeles). Nada, nada, encima hay que darle las gracias a Zamus por protegernos contra la escritura.

Pero ¿Acaso un dios (incluso un gobernante algo cultivado) no sería capaz de ver el potencial de la escritura no como cajón de memoria sino catalizador del progreso humano y social? Seguramente sí, pero no les interesaba para no ser derrocados como gobernantes o para no ser igualados como dioses.

De manera que ya ha quedado claro, ya hemos desenmascarado al bondadoso Zamus que desprecia la escritura por el bien de la humanidad ¡Ja, Ja!.

Pero sigamos con el hilo crítico con Zeuz por ser un mal vendedor ¿Cómo hubiera vendido yo la escritura? ¿Qué tendríamos que haber dicho en vez de que es un remedio para la memoria? Pues como buenos vendedores de un producto, y siguiendo los buenísimos manuales de venta que hay en el mercado, podríamos responder, que hemos de realzar en nuestra exposición de la escritura para poder venderla sus aspectos más positivos, pensando siempre en términos de beneficios y ventajas que la escritura aportaría a todos los clientes (como el Dios Zamus). Pues así, a bote pronto, yo diría que la escritura nos permite expresar nuestros sentimientos, que nos permite narrar historias, que nos ayuda e ser más artistas, pues es una herramienta cuyo manejo nos hace cada vez más artistas, nos obliga a pensar para expresar nuestros pensamientos, estableciéndose una relación de mutuo crecimiento entre pensamiento y escritura: pienso luego escribo, escribo luego pienso. Y en ese crecimiento como escritor, crezco como pensador, y por tanto crezco como persona hacia mi objetivo constituyente: ser mejor comunicador para ser mejor persona. Caminando hacia el Hombre.

Sin darme mucha cuenta acabo de responder a otra cuestión me asalta, y cuyo enunciado es ¿cómo definiría yo la escritura? ¿Qué es la escritura?Respondiendo a dos preguntas, que son ¿Qué puedes hacer con ella? ¿Qué puedes conseguir con ella?. Lo acabo de hacer cuando en el párrafo anterior me imaginabacomo un vendedor que asesora a un cliente en la tienda de los “inventos para el progreso verdadero”. Queda claro que lo más importante de la escritura, es su potencial como invento para la auto-constitución del hombre civilizado.

Pero, eso supone pasar a la segunda pregunta para ofrecer una respuesta más pensada, no tan a bote pronto como si tuviese que responder en el acto, de forma oral.

DOS. Sobre el fármacon de la escritura

Acabo de poner una respuesta hablada por escrito cuando he respondido a qué es la escritura. Ciertamente que la respuesta aportada deja mucho que desear, pero es que no podemos perder de vista que se trata de una respuesta hablada (y transcrita por mí como texto) dada de forma inmediata al escuchar la pregunta. Esa respuesta ha sido elaborada sin tiempo, con el fondo de armario que sobre el asunto tengo en mi pensamiento. De forma que se pueden dar 3 opciones cuando mi logos es hablado:

  • Si no tengo ni idea del asunto, vivo fuera del contexto vital de quien piensa estas cosas, pues diré que la escritura es lo que te enseñan de pequeño en el cole. Y que te sirve para hacer la lista de la compra, o escribir en el whatsapp, … ¡vamos, algo parecido a lo que argumentó Zamus para despreciarla!, y que cuela para mucha gente, la gran mayoría,  que no sabe escribir.
  • Si me muevo en un nivel intermedio, ese podría ser mi caso, respondería a bote pronto algo parecido a lo que se acaba de decir al final de la pregunta anterior, y que me permito anotar a pie de página. La verdad que la respuesta no está mal (eso creo yo). Pero hay algo de trampa: antes de responder ya llevo tiempo leyendo inmerso en el universo de la deconstrucción, y pensando cómo enfocar y realizar el trabajo de esta asignatura del Máster de Filosofía.
  • Si soy un experto en la materia, como por ejemplo, pudieran ser Ángel Currás, Cristina De Peretti, Paco Vidarte, Cristina Rodríguez Marciel, o el mismísimo Jacques Derrida, hablaría conversando sin gran esfuerzo sobre la cuestión . Pero esto ¿a qué es debido? A que tienen un inmenso fondo de armario sobre la cuestión, por lo que ya han pensado muchas veces sobre la pregunta y entonces la sueltan como el que dice “buenos días”. Pero no nos equivoquemos, no es que piensen más rápido, y no es que su logos hablado sea mejor que el mío. Solo que ya tienen la respuesta en su memoria y te quedas pasmado si los escuchas y ves en pleno “encuentro” (reunión).

 

De manera que podemos concluir que el logos hablado de cada cual depende básicamente de dos cosas: su conocimiento del asunto en cuestión (es lo que acabo de explicar mediante 3 opciones) y… ¿quién lo adivina? Para ver la respuesta que a mí se me ha ocurrido véase nota al pie y compruébese si hay o no coincidencia (si hay coincidencia el logos hablado de cada cual dependerá de dos cosas, si no la hay el logos hablado de cada cual dependerá de más de dos cosas –las dos que digo yo, y las que digas tú).

A continuación voy a añadir algo más por escrito, sin citas y sin ser demasiado pedante:

Añadiría que tras la lectura de la palabra fármacon que tiene un doble significado, una doble naturaleza, siendo lo positivo su versión como “remedio” y lo negativo su versión como “veneno”, yo concluiría que la escritura es un veneno para el rey Zamus, y una ayuda (remedio) para el hombre. Otra cosa es que Platón haga de sofista en el mito e intente convencernos de lo despreciable de la escritura. Tan sólo le admitiremos que no le conviene al dios-rey o al gobernante máximo unos hombres con ese instrumento tan poderoso, pero a los hombres claro que les es esencial el apoyo escrito.

Escritura y habla en Derrida

Quede claro a estas alturas, que Derrida nos enseña que no se trata de invertir Habla y Escritura, poniendo por encima la Escritura del Habla, sino de hacer uso de las dos técnicas en la medida de nuestras posibilidades. Si tengo que dar una clase sobre Derrida a mis alumn@s y no controlo mucho el autor, no lo entiendo del todo bien, tendré que ayudarme de unos apuntes escritos que leeré delante de ellos. En tal caso, uso los papeles escritos para tapar mi falta de preparación en el tema, y mientras leo dejaré de mirar a los ojos de mis alumnos, dejaré de observar sus reacciones,…un suspenso como profesor porque me baso en la Escritura cuando lo que toca es Habla.

Y ¿cómo habré conseguido hacer una presentación ante mis alumnos del pensamiento derridiano? Pues habiendo leído mucho, antes, lo que otros han escrito, y habiendo puesto por escrito mi pensamiento sobre el tema, aclarándome mientras escribo, de forma que el éxito de mi presentación Hablada depende de mi preparación Escrita. Son procesos diferentes: uno es el aprendizaje (adquisición de conocimientos) y el otro la enseñanza (la presentación de lo que sé). Son dos requisitos del buen filósofo profesor: que sepa y que enseñe. Quizá Platón que era muy valorado en su Academia por saber enseñar valora mucho el arte de presentar (Filosofía Hablada) pero también fue ingente su producción filosófica (Filosofía escrita).

Y sinceramente, no veo más posibilidad de engañar cuando se escribe que cuando se habla. Se puede engañar en los dos momentos. O en ninguno.

Hasta ahora hemos hablado de Hablar o de Escribir filosofía, pero no son dos puntos de apoyo los que tiene el verdadero filósofo, sino tres: falta un vértice del triángulo, que complementa los otros dos y los completa, Leer. Lo que la tradición filosófica te hace llegar es un texto (infinito si quieres) compuesto de muchos textos y tu reto no es otro que saber leer inmerso en esa pluralidad de diferentes escrituras.

La escritura es emancipadora, se aleja e independiza de su padre, con complacencia y suficiencia. Por el contrario la filosofía hablada permanece contigo en tu presente, pero no tiene futuro (solo sirve en tu entorno y en tu tiempo). La Historia de la Filosofía solo puede ser una historia escrita, compuesta por textos sin padres, que se exponen a lectores diferentes que obtienen del mismo fragmento zumos diferentes. La unicidad es imposible, el significado del texto solo puede ser plural por una razón o por la otra:

  • Porque el autor del texto, su creador, no era de la escuela de las verdades absolutas, siendo el texto plural desde su nacimiento.
  • Porque aunque el autor era un autor de  verdades, y verdades solo hay una, como el amigo Platón; que no quiere el suplemento y por eso no quiere la escritura, porque no quieren que le lean de otra manera a como él escribe. Pero ¡esa es la magia del invento que llamamos Historia de la Filosofía¡, que cada filósofo investigador escribe su historia cuando se enfrenta al texto platónico, y no todos coinciden en ver lo mismo, y por supuesto ¿quién lo entiende tal cual lo pensó Platón? Es una pregunta de la que ya conocemos la respuesta: tu escribes una cosa pero otros interpretan otras diferentes (o no).

¿Por qué no hay una continuidad maquinal en la cadena de montaje filosófica? ¿dónde está el sesgo? ¿En el autor que no pensó claro antes de escribir? ¿En el autor que tenía claro lo que pensaba, pero no puso todo su empeño en la escritura? ¿En el autor que estaba equivocado en su pensamiento, y lo plasmó perfectamente por escrito? ¿En el autor que intuyó algo cierto, pero que lo puso malamente por escrito? ¿O en el lector que no sabe deconstruir?.

“La oposición jerárquica entre el hijo y el padre, el súbdito y el rey, la muerte y la vida, la escritura y el habla,… la figura de Zot se opone a su otro (padre, sol, vida, habla, origen u oriente, etc.) pero supliéndolo. Se añade y se opone repitiéndolo o teniendo su lugar…le reemplaza, si es preciso por la violencia. El es, pues, el otro padre, el padre y el movimiento subversivo de reemplazo. El dios de la escritura es, pues, a la vez su padre, su hijo y él. No se deja asignar un puesto fijo en el juego de las diferencias.

Para terminar una última aportación en torno a la escritura bastante interesante. El fragmento anterior ilustra a su manera, y según mi visión, que en cierta manera la escritura lo engloba todo en sí, los tres momentos del triángulo deconstructivo (momento autor, momento lector, y momento escritor). En la medida que en la escritura realizada por el receptor del texto se detectan rastros de lo inicialmente dicho por el creador, del texto, sobre el que el filósofo construye su propio texto, pero que gracias a una lectura deconstructiva es capaz de completar y suplementar, haciendo aflorar la pluralidad del texto en su riqueza significativa.

 

TRES. La importancia del suplemento

Partiendo de que no se admite la condena platónica de la escritura por ser herramienta de los sofistas, vamos a proceder a añadir algo más que lo ya dicho a favor de la escritura.

La descalificación y el desprecio de la escritura como algo sofista, por quedar entendida como herramienta para defender cualquier causas, una y su contraria, pudiendo ayudar a salvar a un culpable o a condenar a un inocente, induciendo el error en el juicio de otros respecto a la verdad, no se sostiene. Porque gracias a  la escritura también uno puede defenderme narrando la verdad, sin engaño. Pero no nos quedemos solo en intentar condenar a la escritura, e intentemos lo contrario: ensalzarla. Es indiscutible que gracias a la escritura podemos expresar mejor la pluralidad de puntos de vistas, perspectivas y cosmovisiones sobre un tema concreto.

También gracias a la escritura podemos escribir una Historia de la Filosofía entre todos. Sin escritura no podría darse un proyecto colectivo de tal magnitud. Seríamos hombres encerrados en nuestro tiempo y lugar.

Otra connotación negativa es la de que la escritura en tiempos platónicos era de ayuda para el analfabeto que no sabe hablar y razonar por sí mismo, que tiene que recurrir a otros más duchos en el arte de la persuasión y le preparaban el discurso. Ayudaban al analfabeto para engañar en su defensa, y engañar en un doble sentido:

  • Dar un discurso que él no ha creado y no entiende. Un discurso que le es ajeno pero que instrumentalmente le ayuda. ¿No existen hoy los abogados, quién se defiende hoy día a sí mismo en un juicio?
  • Entender la escritura como reflexión lenta sobre cómo convencer, persuadir y engañar al oyente del discurso sobre un asunto particular. Lo cual por otra parte es suponer la tontuna y facilidad de manipular del oyente. Y amigo, la persuasión escrita, créeme, es mucho más noble y menos tramposa que la persuasión de un orador, que seduce con su mirada, con sus gestos, con su belleza

Es difícil con estas connotaciones encontrar una valoración positiva de la escritura.  Pero por mucho mito platónico sobre la escritura quedándola en mal lugar, la autenticidad que sale de uno mismo en la escritura pensada con tiempo, no tiene nada que envidiar (incluso puede superar) al discurso hablado y rápido de Platón en su Academia, sin intermediarios, y donde también cabe el engaño.

¿Cómo ofrece Platón el mito de la escritura en su Fedro? Como bien dice Derrida “Platón lo ofrece un poco como un divertimento, un fuera-de-la-obra o más bien un postre. Todos los temas del diálogo, temas e interlocutores, parecen agotados en el momento en que el suplemento, la escritura o, si se quiere, el fármacon, son presentados

Merece la pena comentar esta cita anterior. Pues nos adentra en una nueva visión de lo que es la escritura que debemos pretender, al centrarnos en la principal nota característica que debemos de intentar que tengan nuestras palabras escritas. Nada más y nada menos que un suplemento. Platón nos adentra en esa reflexión sobre lo bueno y lo malo de la escritura, cuando parece que Fedro está cerrado; eso nos transmite que siempre hay algo más que se puede decir, y que los libros y las obras hay que entenderlos como abiertos, como infinitos, como de imposible terminación, hay que ofrecerlos para que otros sigan pensando, leyendo y escribiendo, y aporten su grano de arena en la infinita red de redes que es el mundo del pensamiento. Aunque los libros se vendan, que sepas que lo que compras cuando lo pagas es un proyecto inacabado, que tú debes completar.

¿Y cómo lo completas? Pues según tu desarrollo mental, tus conocimientos, tus visiones, tu nivel. Sin nivel nada aportas, solo repites lo literal del libro, no sabes leer porque nada te viene a la mente cuando estás descifrando el libro que entiendes a lo simple, y no como problematicidad. ¿Y qué puedes escribir entonces? Poca cosa, solo repetirás, solo copiarás, mejor ¡para!, no hagas nada y no contamines con tu basura la ingente lectura que todavía me queda por leer. No me hagas perder el tiempo leyendo nada.

Pongámonos en la piel de un buen escritor, y entendamos su problema. Escribir es un problema, pues no sabes cómo explicar algo, no sabes cómo empezar, y decides empezar de una manera y no de otra, y decides tratar unos temas como conductores, dejando otros silenciados, porque por un problema de economía no todo cabe en tu libro, y mucho menos en tú párrafo, y mucho menos en tu aforismo. Y tú decides hablar de unas cosas, para las que, si te apetece o si quieres aparentar nivel, te inventas tus propias palabras, siendo un creador de lenguaje, para que así no te entienda cualquiera, sino solo los especialistas que empiezan a pillar tu pensamiento tras una no pequeña angustia provocada por un leer y no entender, que les hace dudar de su capacidad, que les hace sentirse pequeños, o bien puede que te manden a tomar por culo, por haberte querido convertir en escritor/filósofo de culto. ¡Olvídate de tu nombre!.¡Ya estarás muerto, qué te importa que te citen!. Preocúpate del contenido y no compliques el problema de la escritura más de lo necesario.

Y ahora que hemos sacado la escritura de su marginación, no nos olvidemos de darle su importancia a cada elemento del texto, no marginemos ninguno, no tengamos en él nada como marginal. Entremos en la lógica del entre, y nunca perdamos de vista que son  precisamente los elementos marginales como notas a pie de página, o palabras en cursiva… las que pueden ser el abrelatas de la lata que es el texto, que nosotros tenemos que abrir con nuestro ejercicio deconstructivo para escribir con toda la riqueza y pluralidad posibles.

¿Con qué sueña Platón? Según Derrida “con una memoria sin signo, es decir, sin suplemento. Mneme sin hipomnesis, sin fármacon” y prosigue Derrida“¿Por qué es peligroso el suplemento?” Y responde en las páginas siguientes que “El fármacon es ese suplemento peligroso que penetra por efracción en aquello mismo de lo que hubiese querido prescindir y que  a la vez se deja asustar, violentar, colmar y reemplazar, completar por la huella misma cuyo presente se aumenta desapareciendo en él”. Y sigue explicándolo más y más… pero ya es suficiente. ¡Concluyamos!

 

CUATRO. ¿Qué es la deconstrucción que propone Derrida? Seamos razonables

Podemos aproximarnos al concepto de deconstrucción de diversas maneras. Yo esbozaré diversas formas de describir ese reto tan importante para poder escribir filosofía como se debe.

Con el término deconstrucción nos referimos a “lo que es el pensamiento de Jacques Derrida, esto es, a lo que él hace, piensa y escribe”. Siendo algo más explícitos podemos quedarnos con que la deconstrucción “se presenta como una técnica/práctica de intervención activa e innovadora que puede ejercerse no solo en el terreno de la filosofía y de la literatura sino también en los más diversos ámbitos del pensamiento y de la actividad de Occidente: en su texto… La deconstrucción se mantiene constantemente entre lo que lo constituye y lo excede, trabajando en su margen mismo a fin de lograr un pensamiento que no descanse nunca en el tranquilo sosiego de lo que es familiar

La diseminación de sentido

El sentido esta diseminado, hay que buscarlo, no es una verdad inmóvil (si es que hay alguna verdad quizá haya que entender las cosas visualizando muchos nudos y perspectivas diferentes al mismo tiempo). Es como una especie de palanca, la deconstrucción, con la que tenemos que intentar mover una piedra muy gorda y que está inmóvil y satisfecha de su inmovilidad. Tenemos que encontrar fisuras entre su estructura para buscar el sentido que se encuentra diseminado entre un montón de piedras pequeñas y diferentes.

“Para el temperamento provocador y polémico de Derrida, la deconstrucción definía una acción operada sobre el edificio, sobre la superestructura arquitectónica de la metafísica occidental dominante. Pero pronto se percató de que este vocablo implicaba un matiz de demolición, de aniquilación, de escombro y ruina, que no había estado nunca en sus intenciones

Queda claro pues que Derrida es rupturista en el sentido de ofrecernos una forma auténtica de practicar la filosofía pero de una forma razonable, no irracional ni antirracional.

¡Seamos razonables! No renunciemos a la razón nunca, Derrida no es irracional ni antirracional, ni un escéptico relativista en grado máximo, simplemente quiere una filosofía mejor que la que se encuentra, y lucha contra la marginación filosófica y el conformismo.

“El proyecto loco nos lanza al infinito sobrepasando la totalidad para imaginarla, sí, pero no puede ocurrir fuera de la finitud porque el yo filosófico no ocurre fuera del yo empírico. La infinitud no ocurre fuera de la finitud.” “Entre finitud e infinitud. Entre. Una doble invaginación viene a inscribir el exterior en el interior sin poderlo éste contener. Este movimiento, esta negociación entre finito e infinito, esta relación entre razón, locura, silencio y muerte es ya una vieja amiga –enigmática amiga de la que nada conocemos ni sabemos- y se llama différance

Lo que hace Derrida es una ruptura definitiva y mediación racional entre lo finito y lo infinito.

El instrumento del lenguaje es útil y problemático al mismo tiempo. Nos permite expresarnos, pero nos limita como imperfectos que somos en su uso. Derrida intenta expresar algo inexpresable. Lo que Derrida pretende describirnos no son experiencias (con objetos), sino una realidad no tematizable: esta es la razón de que sea más difícil de decir. A pesar de la dificultad, Derrida no se resigna a una filosofía de lo inefable (como diría Wittgenstein, de lo que no se puede decir es mejor callar), y en cierta manera nos demuestra y enseña como con su deconstrucción podemos tener cierto éxito en nuestras investigaciones filosóficas.

CINCO. Derrida, un bailarín en la batalla: un proyecto auténtico de vida filosófica

¿Qué características ha de tener el filósofo deconstructor? Podemos insinuar las siguientes notas a modo de orientación:

¿Cómo debemos leer el texto, si realmente queremos hacerlo con nivel derridiano? De Peretti nos ayuda no poco cuando escribe que la lectura es una tarea siempre inacabable e “incapaz de agotar la multiplicidad de posibilidades que ofrece el pensamiento, su carácter inevitablemente laberíntico y problemático

Nietzscheejemplifica bastante bien un modelo de bailarín en la batalla contra el fonologocentrismo que hay que solicitar. Nietzsche nos sitúa más allá de lo verdadero y de lo falso, y más allá del bien y del mal, pero no por un ánimo de escepticismo total, sino para romper el marco dogmático de la tradición filosófica.

Según Cristina de Peretti  como un “bailarín en la batalla”, capaz  de entenderse con el otro, con algo siempre que poder aprender, con inteligencia y una chispa de genialidad, y que se enfrenta al texto que sea sin saber adónde le va a llevar pero con rigor.

Sobrecogedor y descriptivo el testimonio de De Peretti  cuando nos comenta “no concibo ni espero concebir nunca otra forma de vivir, de vivir la filosofía, de vivir lo que me gusta llamar mi vida en deconstrucción que como algo parecido a una aventura llena de experiencias indecidibles y de retos difíciles, si no imposibles, que no por eso hay que dejar de vivir, de afirmar, o tal vez habría que decir más bien que, precisamente por ser difíciles, imposibles, no hay que dejar de vivirlos, de afirmarlos; una arriesgada aventura pues, en la que, rechazando cualquier tipo de criterio previo, toda decisión que se tome ha de ser (re)inventada cada vez.

Preciosas palabras de Cristina de Peretti, cuyos sentimientos he intuido en cierta medida con la realización de este trabajo que ya termina. 

Cuántas cosas encierra este fragmento. Dentro de él veo la plenitud como filósofo, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la dificultad del filosofar, la práctica de la filosofía… eso podría dar para otro ensayo.

El filósofo que deconstruye se autorrealiza con su actividad. Se encuentra feliz en la medida que consigue plasmar su trabajo en un buen texto. En cierta manera yo intuyo tal sensación cuando me encuentro al final de este trabajo que considero más, buena que mala escritura.

¿Tú te llamas filósofo? ¡Abre los ojos!

¡Así que ya sabes, estás advertido!, luego no te sorprendas si te encuentras en medio de un mundo filosófico de dogmas y paradigmas. No seas un veleta, que estudia “lo que toca”, lo que esté de moda. Quizá lo más importante es lo que nunca estuvo de de moda. Quizá lo más difícil de llevar a la práctica, pero también lo más gratificante a título personal. Te sentirás filósofo.Intenta vivir filosóficamente, con autenticidad

Si consulto el tomo 7 de la GEL y busco la palabra “digresión” encuentro en otros significados el siguiente: “(del latín digresionem, der. dedigredi, apartarse). Parte de un discurso que no tiene conexión o íntimo enlace con el asunto de que se trata.” Pone der. Queriendo abreviar “derivado de” pero que yo me permito entender como “derecho”: derecho de apartarse, no tengo que pedir permiso, no tengo que considerarlo como salirme del tema, es un derecho que tengo a conectar un pensamiento con lo que yo quiera, pues quien no hace digresiones es porque no sabe…. ¿y qué es la digresión sino el valiosísimo suplemento de la escritura, el abrelatas que me permite abrir la lata cerrada que es la tradición filosófica occidental?

Derrida cumple If

Me permito la licencia de terminar con una Adaptación personal del conocido poema “If” de Rudyard Kipling:

 

Si compendias en ti razón y locura,

si consigues escribir y leer en el mismo gesto,

y sintiéndote solo, no desistes en tu empeño,

y lees y escribes, y escribes y lees…

 

Si puedes soportar que falseen tus palabras

los filósofos pícaros para excitar a los tontos:

y oír cómo te calumnian

sin que tú mientas…

 

Si te pierdes en los textos y te encuentras en ellos;

si humilde lees y pensando escribes;

y no te sientes autor sino literato anónimo

sin que ningún dogma racional  te absorba…

 

Si sabes leer, pensar, escribir,

sin llegar a ser nunca destructor o escéptico;

soñar, mas no dejar que el sueño te domine;

pensar, sin ser sólo un pensador…

 

Si admites relaciones poco habituales;

si escribes y modificas y vuelves a escribir;

si consigues ser bueno y sigues rectificando

sin ser moral ni pedante…

 

Si no alcanzas el triunfo y todo son derrotas

y acoges en tu texto una cosa y su contraria;

si no desechas lo que otros marginan

y abres los textos en vez de cerrarlos…

 

Entonces, los Reconocimientos, las Citas, la Fama y la Política

serán ya para ti palabras vacías

y habrás conseguido lo que intentaste:

serás Hombre y Filósofo, hijo mío.

 

SEIS. Bibliografía

Han sido bastantes las lecturas realizadas en torno a la figura de Derrida. He leído tanto obras suyas como obras de otros sobre su filosofía. Pero las obras que han acabado apoyando en concreto mi texto son especialmente dos:

  1. DERRIDA, La Farmacia de Platón, (en La diseminación), Ed. Fundamentos, 1997, pp. 96-260
  2. de PERETTI, Jacques Derrida Texto y Deconstrucción, Ed. Anthropos,  1989.