El oído de Heidegger


Comentario de la obra de Derrida, J.: El oído de Heidegger, Madrid,Trotta, 1998

La filosofía es un texto sin instrucciones.

No valen los impulsos de dominación. El lector siempre es libre.

La idea de Deconstrucción fue inspirada por Heidegger

Derrida nos interpreta a Heidegger para ilustrarnos sobre cómo hemos de afrontar cualquier texto, y nos habla de  esto requiere una escucha del apóstrofe como “un proceso de apropiación (Aneignung) y de transformación” (p.364), donde  la palabra Aneignung es utilizada no solo para designar la acogida de la tradición sino también su destrucción.  

“La deconstrucción, o más bien la destruktion, es también una experiencia de la apropiación de la tradición, y esta apropiación deconstructiva ante todo significa, se llama, llama, heisst: «abrir nuestro oído»…El sentido de esta palabra está claramente delimitado en El ser y el tiempo. Destrucción no significa la demolición que arruina sino deconstrucción, desbroce, poner a un lado los enunciados historizante acerca de la historia de la filosofía” (p.364).

El objetivo de la deconstrucción

Mediante la deconstrucción liberamos nuestro pensar. Rompemos con el pensamiento encadenado que nos impide un pensar propio.

Hacia un paradigma pluralista

Derrida hace un ingente esfuerzo por despertar la fosilizada historia de la filosofía, escrita a conveniencia, sin margen para el poder, sin sentidos únicos aunque los haya en la intención de un autor concreto. No interesa el dogma, sino el estímulo.

Sobre la amistad y la filosofía política

“El animal no tiene amigos, el hombre no tiene amistad propiamente dicha con el animal. El animal que es «pobre en mundo», que no tiene ni lenguaje ni la experiencia de la muerte,etc., el animal que no tiene manos, el animal que no tiene amigos, tampoco tiene oído, no tiene el oído capaz de oír y de portar al amigo, el oído que abre al Dasein a su poder-ser propio y que, lo oiremos en un instante, es el oído del ser, el oído para el ser” (p.353)

Intentar ser hombre

La amistad implica ser hombre o al menos intentarlo. Quien vive como masa nunca será hombre, nunca será lo que está llamado a ser, y por tanto no tendrá amigos, pues los amigos son hombres, y los hombres forman ghetto entre ellos. El másico es animal y solo alimenta un rebaño. El tener oído es el pensar (al oído también se refiere Derrida con la expresión de “oído u ojo del pensamiento” en p.344), propio de quien cultiva el lenguaje y es a partir de la muerte, escribe (para eso están sus manos). El másico es pobre en mundo. El hombre rico.

Hombre y sociedad

“No hay oído sin amigo. No hay amigo sin oído” (p.354).
“Pero aquello sobre lo que no quiero dejar de insistir… es que este amigo singular que todo Dasein porta y escucha bei sich no representa la amistad en general así como tampoco es necesariamente amistoso” (p.355).
“La voz del amigo no se reduce al fonema o al fenómeno acústico, no se confunde con el ruido percibido por un oído animal o un órgano de la audición. Es una voz esencialmente comprensible, posibilidad de palabra o de discurso”(p.355).

El amigo ha de ser hombre

El amigo ha de ser hombre, lo que se aleja del hombre no puede ser amigo. Como el hombre es un recurso escaso, excepcional, minoritario, el amigo también lo es. Lo que abunda es el ser másico, como todos, el obrero capitalista y su evolución.
“El amigo puede ser un extranjero, pero como todo Dasein, pertenece una comunidad y a un pueblo, está implicado en una historia,…, y en una lucha”(p.362).