Perdón y fanatismo


Dar el perdón no siempre es posible. Estamos rodeados de fanáticos. Los ultracatólicos, los economistas, los ultras del fútbol… todo son muestras de dogmatismo. Seres que no dejan a los demás ser lo que ellos decidan. Que no admiten decisiones diferentes a las suyas. Excluyentes. Asesinos que luego ni piden el perdón.

Fanatismo y holocausto

Seres que producen acontecimientos repugnantes a cada minuto en el mundo capitalista, seres que produjeron acontecimientos como el holocausto nazi.

Derrida y el perdón

¿Tenemos que perdonarlos? ¿Qué es el perdón? ¿Qué  hay que perdonar? ¿Hay que perdonar? ¿Porqué?

Derrida reflexiona sobre el perdón a la luz de la lectura de unos textos.

Las víctimas del fanatismo sufren un daños imprescriptibles, pero ¿son perdonables los fanáticos? El fanatismo es una forma de asesinato.

El perdón lo da la víctima real del hecho, es un sentimiento. Por tanto, no puede ser exigido. Para el ser pensante, el fanático dogmático no existe. No es en su mundo. El mundo es una construcción personal. Y a quien  no existe no hay nada que perdonar. La existencia del pensante la decide él. Algunos dirán que me estoy saliendo por la tangente y estoy evadiendo la pregunta por el perdón.

El atentado contra la libertad

Derrida en un re-pensamiento constante en una circunstancia de intolerancia, fanatismo y pérdida de la libertad de todos: los másicos y los diferentes. Los ceropensantes hacen barbaridades como seres retrasados en los que se han convertido. La libertad es un vaso central derridiano, un tema comunicante de todos los demás (perdón, filosofía, escritura, …)

No hay perdón posible

Derrida cita a V. Jankélévitch para expresar esta idea de forma magistral: “Cuando el culpable está gordo, bien alimentado, próspero, enriquecido por el milagro económico, el perdón es una broma macabra. No, el perdón no está hecho para los puercos y sus cerdas. El perdón murió en los campos de la muerte.

Sólo nos queda la esperanza de la palabra

“La esperanza de la Palabra, de una palabra que adviene al corazón, de una palabra que llega del corazón de alguien que piensa. Como se trata de un pasado, de la firma y de la huella de nombres olvidados en el libro de otro, como aquello que es nombrado, es la esperanza de una palabra por venir, o no, por lo tanto, de un don y de un don del pensamiento, de un don por venir o no de un lugar donde alguien que piensa …

Hospitalidad y otra democracia

“El porvenir de la hospitalidad, de la democracia, de la justicia que no sólo dejan mucho que desear aquí ahora sino que, por ser también constantemente perfectibles, están siempre por venir”.

Porvenir, no futuro

“…lo por-venir es absolutamente distinto de futuro, de ese futuro presente como futuro predecible, presumible, vaticinable. Lo porvenir -que, como tal, es imprevisible, inanticipable e incalculable y está constantemente por venir- consiste pues siempre en una doble posibilidad: la de la catástrofe y la de la promesa”.

Filosofía política

Responde Derrida que su reto es político, y tiene una finalidad, porque desde el principio “Deconstruir un concepto significa atacar al lenguaje, que incorpora este concepto, pero también a todo un sistema institucional, sociopolítico, de jerarquía, de normas. Normas y jerarquías inscritas en la dureza de las instituciones, de las estructuras sociopolíticas. Por consiguiente, nunca ha habido de construcción neutra y conceptual o libresca

Sociedad y coerción

Dice Derrida que “donde hay sociedad hay circuncisión”. Libertad reprimida, condicionamiento, mobbing social…

En un mundo capitalista, fanático, dogmático, falso, artificial, solo queda la evasión. !Vamos con Levinas, que ha escrito maravillas sobre esto!